Creemos firmemente en la capacidad humana de forjar su propio destino espiritual, intelectual y material. Por un lado, mediante las pequeñas decisiones diarias que parecen intrascendentes, pero que sumadas forman la totalidad de experiencias de nuestra vida. Por eso, por más pequeñas que sean, toda decisión debe tomarse con discernimiento. Por otro lado, mediante las grandes elecciones a las que nos enfrenta el destino. Entonces, además del discernimiento necesitamos tener el valor de elegir y enfrentar las consecuencias. Ante toda disyuntiva, la única posibilidad es la elección. Esta es el motor que nos empuja hacia delante. El miedo a tomar decisiones, por otra parte, nos inmoviliza y nos sume en la desesperación.
Creemos también en la realización humana a través de la acción, a través del trabajo físico y mental, y primordialmente, a través del servicio. El servicio al prójimo es una recompensa en sí misma.
Creemos, además, que toda empresa que persiga fines económicos debe reportar beneficios justos y honrados sin perjudicar a nadie.






